E-learning como método de aprendizaje…

11 octubre, 2011 No Comments by David

El mundo del e-learning ha evolucionado mucho desde sus comienzos hace 10 años.

Es cierto que los primeros movimientos datan de mediados de los 90, pero en aquella época el acceso a la Red no estaba extendido y la metodología era poco más que una adaptación de la llamada entonces formación multimedia a los pocos recursos que ofrecía Internet: CD Rom, pdf y poco más.

Ahora el e-learning es una opción real con un mercado muy real, que tiene en el mundo latinoamericano una fuente de expansión de posibilidades insospechadas. 

Los responsables de recursos humanos empiezan a considerar como un factor positivo la presencia de cursos online en la formación de los candidatos porque, como señala Francisco Lobato, director pedagógico de Iteap, “ya no solo revela que el candidato está familiarizado con las nuevas tecnologías, sino que demuestra autodisciplina, madurez, autonomía intelectual y procedimental”.

Ahora bien, en el mundo del e-learning no todo vale, porque ni todos los centros son adecuados ni todas las materias son susceptibles de enseñarse de forma virtual

Hay cuatro tipos de contenidos dentro del E-learning:

Los factuales. Los que hay que repetir para aprender. En estos caso el e-learning es muy apropiado porque la interactividad permite interiorizar mejor los recursos.

Los conceptuales. Aquellos conceptos que hay que saber explicar o describir (servicio al cliente, conceptos matemáticos). En estos casos, es más recomendable el blended learning (la combinación de online y presencial).

Los procedimentales. Aquellos en los que el resultado final es debido a una serie de acciones. Éstos se aprenden mejor por repetición significativa (manejar una aplicación, una máquina, conducir un coche). Si la repetición es de lectura y escritura (ofimática), funciona el e-learning, pero si se refiere a algo físico, requiere parte presencial.
Los actitudinales. Los que tienen que ver con actitudes, códigos de valores (liderazgo, gestión de equipo…).

Tienen una parte teórica online, pero requieren de sesiones presenciales porque implican manejo de emociones.

A la hora de escoger el curso o el centro más adecuado, también conviene tener precaución. Destacamos 14 consejos de entre todos los mencionados por los expertos.

Determina con claridad qué necesitas aprender. No olvides que además de definir el tipo de formación que buscas también debes valorar que sea aplicable a tu vida real y si va a estar guiada o tutorizada.

Analiza los contenidos. Han de adaptarse a lo que estás buscando y para saberlo debes poder comprobarlo a través de demos. “Nosotros siempre dejamos ver una demo o un curso durante un tiempo limitado para que comprueben cómo se desarrolla y qué tipo de contenidos se ofrecen”, defiende Miguel Mosulén, director de Profor. Has de fijarte en que el contenido se articule en torno a actividades prácticas, que esté estructurado y que haya una secuenciación. Como afirma Tiscar Lara, vicedecana de Contenido Digital del EOI, “es fundamental que el alumno sepa cómo distribuir las horas”.

Flexibilidad. Es necesaria para que el alumno pueda escoger el momento y el lugar en el que estudiar. Por eso son preferibles los campus que tienen accesibilidad las 24 horas. Comprueba que hay evaluaciones y plazos de entrega fijados que te demuestren que el centro hace un seguimiento.

Requiere autodisciplina. En casi todos los cursos se especifican los requerimientos temporales necesarios (2/5/10 horas semanales), así que antes de apuntarte, asegúrate de poder cumplirlos.

Ha de haber feedback. Debes poder interrelacionarte con los profesores, con los alumnos, que haya foros, chats…

Que esté actualizado tecnológicamente. Debe trabajar en comunidades 2.0, ofrecer vídeos, simulaciones, herramientas colaborativas, ver cómo funciona en las redes sociales, la importancia del networking, el uso de blogs, los proyectos reales…

Reputación de la empresa. Comprueba también si hay más servicios, otros cursos especializados que te permitan completar la formación, foros activos, publicaciones, experiencias, acreditaciones; es decir, que haya un proyecto global de formación.

Personalización. “Es importante que la formación se adapte a las exigencias académicas, temporales, intelectuales del alumno, por eso conviene que haya módulos 2.0” que puedan ser adaptados completamente al alumno, recomienda David San Vicente, responsable del Campus Virtual del IDE-Cesem.

Estas son, a grandes rasgos, algunas de las pautas que nos dan los especialistas en este campo, para mejorar nuestro método de aprendizaje.

 

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